miércoles, 15 de febrero de 2012

Bachillerato obligado


OBLIGADO EL BACHILLERATO OBLIGATORIO
“Me gustan los estudiantes porque son la levadura
del pan que saldrá del horno con toda su sabrosura
para la boca del pobre que come con amargura”
Violeta Parra
El Senado de la República aprobó la obligatoriedad del bachillerato a partir del ciclo escolar 2012 – 2013.
El proyecto de ampliar a 13 años la educación obligatoria en nuestro País es el sueño dorado que debería de llenarnos de júbilo a los padres de familia porque podríamos esperar que con ello nuestr@s  hij@s  pudieran tener acceso a empleos mejor pagados.
La realidad es otra muy lejana al sueño de generar una tecnología nacional que de verdad contribuyera a erradicar la pobreza que amenaza con la extinción de la clase media.
Desde una perspectiva económica, es evidente  que mantener tres años mas a los jóvenes en el aula es una forma de paliar momentáneamente la falta de capacidad del Gobierno, tanto federal como local, de generar empleos de calidad para los jóvenes mexicanos.
Por si fuera poco, la carencia de espacios  escolares y la homogenización de proyectos educativos no están claros. Ejemplo de ello es  este municipio donde la oferta de escuelas preparatorias públicas es de 4, cada una de ellas con distintos costos, ya cobrados en estas fechas y con distintas opciones de preparación: técnica o humanística; y donde deberán quedar inscritos los  alumnos egresados de todas las secundarias  de Piedras Negras, algunos de Nava, Guerrero y Jiménez.
La sociedad ha reclamado desde hace varios años  el profesionalismo y actualización constante de l@s MAESTR@S que atendían  desde preescolar hasta secundaria. ¿Qué sucederá con el bachillerato donde la planta  docente no llega a ser más del 50%  de maestr@s egresados de las normales superiores y muchos de ellos se han enquistado para “gozar de los beneficios” del sistema?
Los senadores de la república en México, como de costumbre,  asumieron una actitud populista sin tener  todos las aristas cubiertas  de un proyecto que de ser honesto, ético y con miras a elevar la educación de nuestra población sería positivo: el proyecto carece de dinero, espacios educativos suficientes para elegir  una preparación humanística  o tecnológica, docentes capaces y capacitados; pero sobre todo, que la educación, en este momento, no sea visto por los padres de familia como una amenaza a sus raquíticos  ingresos  económicos familiares.  No olvidemos que aún hoy en México la edad a la que se puede integrar un joven de manera voluntaria e independiente al mercado laboral es de 16 años y un joven trabajando es un ingreso económico más en la familia.
Mantener a los jóvenes en las escuelas es seguir pensando que la escuela es la “guardería” donde se depositan a los menores de edad mientras los padres trabajan y el estado  sigue dando palos de ciego ante una realidad que hoy nos abruma: Nuestros jóvenes están jugando su futuro entre  ser desempleados, ninis, expulsados de la patria, delincuentes o empleados con salarios de hambre. ¿Qué les pediremos, entonces a ellos cuando les toque ocupar nuestros lugares y nosotros seamos los ancianos para los que TAMPOCO habrá proyecto del estado?


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