lunes, 10 de enero de 2011

RAZONO, LUEGO VOTO



“Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía 
que dio a cascar al diente de la sabiduría.”
Manuel Machado

La necedad es absurdo de la inteligencia y la razón.  La necedad en el hombre cotidiano es burla y desprecio o ignorancia y aburrimiento. Pero cuando la necedad es patrimonio de dirigentes partidistas  la nación se hunde.
Gobernantes ciegos y sordos al reclamo de sus pueblos  están guiando los destinos de los mexicanos. En el D.F. el Jefe de Gobierno, el perredista Marcelo Ebrard no escucha un reclamo por el respeto a un pequeño espacio verde que en su óptica es prescindible para que corran más y más veloces autos en la ciudad mas contaminada del país.
“El que gobierna esta para hacer obras”, aunque no beneficien a quien gobierna. Las demandas por el respeto a la naturaleza solo sirven, en la óptica del PRD cuando son esgrimidas en su beneficio; no podemos olvidar las violentas manifestaciones donde azuzaron a los campesinos de Atenco en contra del gobierno federal por la construcción de un Aeropuerto y ahora que la demanda afecta directamente a sus intereses de poder, hace sorna de la inconformidad por la destrucción de una reserva forestal.
Ese es el cuadro perredista que buscará gobernar a los mexicanos  en 2012.
Por otro lado, el gobernador emigrante con licencia, Humberto Moreira, inicia su gestión al frente del PRI con un discurso lleno de amenazas, que es evidente, tampoco cumplirá como tampoco cumplió con la gestión para la que fue electo.
Entre sordos y necios se encuentran la búsqueda del poder porque ante la ineficacia panista que no supo en 12 años consolidarse como un partido en el poder, los mexicanos estamos desamparados.
Existe una incapacidad total para buscar acuerdos y dialogo entre los distintos actores políticos;  la soberbia esta por encima del reclamo social de seguridad y trabajo, de educación y salud como garantías sociales.
La casta política no puede escuchar las voces ciudadanas que manifiestan el cansancio de un gobierno que ya no representa la voluntad popular.
La ciudadanía debe retomar su lugar en los congresos, en las calles, en los espacios donde se discuta la vida que soñamos para nuestra vida diaria y la de nuestros hijos.
Si los Partidos Políticos no representan esas expectativas debemos votar por votarlos. La Constitución nos da el derecho de votar pero no nos obliga a elegir incapaces necios para que dirijan los destinos de una Patria que es más grande que su corrupta ambición de poder por el poder mismo. 

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